19 diciembre 2012

Volver...

Vuelvo al Ranchito porque me pasan cosas y necesito contarlo.... porque la vida pasa por delante de mis ojos y es preciso detenerse un momento a verla, a veces como quien contempla un atardecer a la orilla del mar, a veces como se ve pasar la Vuelta Ciclista... pero ver, que no solo mirar.
Mientras escribo suena Carlos Cano, una carpeta de archivos Mp3 del año 1000 que ha aparecido como de la nada en este viejo ordenador que he rescatado de la obsolescencia de su oscuro trastero, ese Hades doméstico adonde van a parar los muertos de nuestros objetos cotidianos... Si, Carlos Cano me inspira, y me traslada a otras épocas no sé si más felices, pero pasadas en cualquier caso, con lo que de interesante y aburrido tuvieron... me voy por las ramas.

La vida pasa decía (sólo quería poner en situación a quien por azar o cortesía me esté leyendo) en un volao, y en estos tiempos de burbuja tecnológica, 2.0, social media y demás vericuetos de Internet, la vida pasa en el entorno virtual a la par que pasa por tu balcón. Me sorprende lo lejos y lo cerca que estamos de la gente, lejos en distancia para quedar a tomar una caña, pero cerca a un clic para compartir un momento, un pensamiento, una opinión o un sentimiento... lo mismo en Facebook con un amigo, que en Twitter con un gurú del emprendimiento, o un futbolista de moda, que en LinkedIn con un posible empleador, que en Instagram con un fotógrafo aficionado como tu... y tantas otras. Sales a navegar por la Red y acabas echando las redes... y siempre pescas algo!


Qué cierto es eso de que son más cosas las que nos unen con nuestros semejantes que las que nos separan... y el que no se entiende con el mundo es porque no quiere. En la red social que prefieras puedes adoptar diferentes actitudes, lees, participas, opinas, descubres, todas a la vez, ninguna de las anteriores... pero siempre hay alguien ahí mirando/escuchando/leyendo, y en algunos casos compartiendo un mismo sentir, que te hace ver que no estás solo, que hay otros como tú más cerca de lo que imaginaste para quienes lo que dices o haces es interesante, y en ocasiones, importante. Y tú que pensabas, como el de Daikin, que no eras nadie Doctor.... Y lo que aprendes....llegas a sitios donde, si no es por mano de otros, tú solo quizá nunca llegarías, y abres tu corazón a personas con las que sólo has intercambiado un par de tweets, pero que están más cerca de ti que muchos que se las dan de amigos...

Esa magia diaria, el ratito de hacer chup chup las lentejas mientras te enteras del resultado del partido del Plus o ves un vídeo en Youtube con el último traspiés de Remedios Cervantes, y de paso ves las ofertas de empleo.... pues eso, que la vida pasa, que las cosas nos pasan, y que si no teníamos bastante con el patio de las vecinas, ahí están las redes como ventanas al mundo por si acaso nos sentimos aquejados de un galopante ataque de soledad... Gracias por la compañía!

No hay comentarios: